Declaración de la Caravana

No hay fecha exacta ni memoria histórica que pueda datar el comienzo de Pueblos Indígenas del Abya Yala.

Hoy, al reunirnos  los Pueblos Originarios de América Latina, percibimos que se han desarrollado procesos que atentan contra los derechos de nuestra Madre Tierra y Derechos Humanos, que son vinculantes con los Pueblos Indígenas y su entorno social, dejando en evidencia la falta de compromiso de los gobiernos para respetar los tratados internacionales suscritos y vigentes por cada país y la falta de voluntad para realizar consultas de buena fe y con acuerdos vinculantes, como es el espíritu del  convenio 169 de la OIT.

En este camino, durante la caravana, hacia la cumbre Kari Oca II, buscamos visibilizar nuestra lucha contra las políticas neoliberales y colonialistas de los Estados y las transnacionales, como son:

•    Derecho al territorio, autonomía  y libre determinación:

Los pueblos indígenas de Abya Yala, ancestralmente vivimos en armonía con la Madre Tierra a través de nuestras propias instituciones políticas, económicas, administrativas, sociales y culturales, sin afectar el territorio, buscando garantizar un futuro igual para nuestras futuras generaciones en un ambiente libre de contaminación.

Para los pueblos originarios, el territorio es un bien colectivo y no individual.
Bajo nuestra cosmovisión, pertenecemos a la tierra, y no esta a nosotros.  Es en el territorio en el cual ejercemos y exigimos la soberanía, autonomía y libre determinación.  Es allí, donde conviven en absoluta armonía los  espíritus  de nuestros ancestros y de la Madre Tierra.

Por tanto, el territorio no es valorizable, enajenable, embargable ni susceptible de ser utilizado para fines diferentes a los que por generaciones nuestros antepasados han establecido como regla natural, garantizar la biodiversidad. Su resguardo y defensa es parte de nuestra vida misma….si ella desaparece, nosotros desapareceremos con ella.

Es por esto, que exigimos el derecho a la libre frontera de los pueblos originarios, ya que se nos lo ha privado,  por decisiones políticas y económicas, que afectan a nuestra diversidad cultural, y obedecen a un modelo  colonialista que atenta contra las culturas originarias del Abya Yala.

•    Medicina ancestral:

La medicina ancestral, es fundamental para el equilibrio de los pueblos originarios, y es transmitida de generación en generación, vinculando la fuerza de la madre naturaleza con nuestra forma de vida.

Hoy los pueblos sufrimos por la falta de medicina, principalmente por la usurpación y destrucción de los territorios por empresas transnacionales, que en complicidad con los gobiernos de turno, afectan espacios en los cuales nuestras autoridades tradicionales ejercen su poder de curar y guiar a través de la medicina que la Madre Tierra proporciona.

•    Contaminación ambiental:

Los problemas ambientales son resultados de la sobre explotación de los recursos naturales, como: minerales, combustibles fósiles, recursos pesqueros, entre otros que han profanado y contaminado nuestros territorios, faltando de parte de los gobiernos de turno, sus compromisos para proteger y garantizar las tierras indígenas y reservas naturales.

•    Cambio climático:

El actual modelo de produccion industrial ha sobrepasado la capacidad natural del planeta para regular el clima y esto nos afecta a traves de la desertificacion del territorio, la perdida de especies para nuestra subsistencia, la reduccion de los glaciares que proveen de agua a nuestros cutivos y animales, y que ademas sirven para regular el clima.  Los paises desarrollados al negarse  a adoptar compromisos vinculantes y efectivos ante el calentamiento global, amenazan nuestra subsitencia, forzando el dezplazamiento de poblaciones hacia las ciudades, perdiendo asi nuestra calidad de vida y cultura.

Muchos de los proyectos que se desarrollan en nuestros territorios como MDL y REDD, implementados ante la crisis climatica, no respetan nuestros derechos, particularmente la consulta y el consentimiento previo libre e informado.

Economía verde:  

En las discusiones para esta importante Cumbre Rio + 20 se están preparando documentos oficiales que ponen en riesgo la sustentabilidad de la vida en la tierra, ya que los gobiernos y empresas  tratan de convertir actividades como por ejemplo la minería a gran escala en una actividad sostenible.  El negocio del carbono y una economía de mercado maquillada de verde, únicamente ofrece beneficios a los países y empresas responsables del actual modelo de devastación, dejando fuera de discusión uno de los motivos centrales de esta reunión, que es el pensar y actuar desde una cultura distinta las relaciones entre la Madre tierra y los pueblos del mundo.

Biodiversidad: soberanía alimentaria, transgénicos, biopiratería.

Por tanto, nuestro compromiso común, es proponer al mundo una manera  distinta de relación con Madre Tierra, basado en el principio del Buen Vivir y de esta manera garantizar lo necesario para subsistir adecuadamente por generaciones.

Instamos a los países del mundo que no permitan el ingreso de semillas transgénicas en nuestros territorios, ya que este tipo de iniciativa, solo apunta a tomar el control de nuestras formas de subsistencia ancestrales y apropiarse de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, no teniendo estudios suficientes, si los productos transgénicos son dañinos para la salud de la humanidad y para los territorios y su biodiversidad.

Solicitamos que se respete el Pacto por los Derechos Económicos Sociales y Culturales; el Pacto por los Derechos Civiles y Políticos, la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, el Convenio 169 de la OIT,  e instamos a que los gobiernos RATIFIQUEN a la brevedad el Protocolo de NAGOYA

Nosotros, los pueblos Originarios, apoyamos esta declaración como nuestra responsabilidad colectiva para llevar a futuro  nuestras ideas y voces indígenas.

Los pueblos que suscriben esta carta son: Aymara, Likan Antay, Mapuche Lafkenche, Mapuche Pehuenche, Diaguita, Rapa Nui, Chipuillan, Quechua Sarayaku, Waorani, Sápara, Cofán, Quechua Otavalo.

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